Ángela Almeraz León, more commonly known as Angelita, was president of the ‘Strength and Unity Collective for Our Disappeared’ in Tecate, Baja California, Mexico. The municipality of Tecate has the second highest rate of enforced disappearances in Mexico.
On 27 June 2018, Angelita’s brother José Juan Vázquez León was ‘disappeared’. Since then, Angelita had dedicated her life to searching for him. In 2023, Angelita discovered that her brother’s remains had been identified in a mass grave, but the local and state authorities had not notified her. When she tried to claim José Juan’s body so the family could bury him properly, she was told that it had gone missing, again.
Angelita had received death threats for her activities supporting families of the disappeared and lobbying for better resourcing of state-led efforts to identify and recover the dead. People searching for disappeared family members are often at risk of reprisals.
On 8 February, Angelita was working in her beauty salon in Tecate. At around 2pm, an armed man entered the salon and shot her repeatedly. She was hit in various parts of the body, including the head and face, and died instantly. At the time of her death Angelita was in a state protection programme for at-risk journalists and human rights defenders.
Ángela Almeraz León, más conocida como Angelita, fue presidenta del Colectivo Fuerza y Unidad por Nuestros Desaparecidos en Tecate, Baja California, México. El municipio de Tecate tiene la segunda tasa más alta de desapariciones en México.
El 27 de junio de 2018, el hermano de Angelita, José Juan Vázquez León, fue 'desaparecido'. Desde entonces, Angelita había dedicado su vida a buscarlo. En 2023, Angelita descubrió que los restos de su hermano habían sido identificados en una fosa común, pero las autoridades locales y estatales no se lo habían notificado. Cuando intentó reclamar el cuerpo de José Juan para que la familia pudiera enterrarlo adecuadamente, le dijeron que había desaparecido, otra vez.
Angelita había recibido amenazas de muerte por sus actividades de apoyo a las familias de desaparecidos y de presión para que se dotara de más recursos a las iniciativas estatales de identificación y recuperación de los muertos. Las personas que buscan a familiares desaparecidos suelen correr peligro de sufrir represalias.
El 8 de febrero, Angelita estaba trabajando en su salón de belleza de Tecate. Hacia las dos de la tarde, un hombre armado entró en el salón y le disparó repetidamente. La hirieron en varias partes del cuerpo, incluidas la cabeza y la cara, y murió en el acto. En el momento de su muerte, Angelita se encontraba en un programa estatal de protección para periodistas y defensores de los derechos humanos en situación de riesgo.